Dios Merece Nuestra Adoración
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 3 jun 2025
- 1 min de lectura
La Biblia en un año:
Gálatas 3:1-20 / Jeremías 51-52 / Salmos 144
Salmo 104:33-35
"Al Señor cantaré mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista. Séale agradable mi meditación; yo me alegraré en el Señor. Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al Señor. ¡Aleluya!"
Este salmo extraordinario está enfocado en la grandeza y la bondad de Dios como se muestra en la creación. Por esto el salmista se decide a decir: a mi Dios cantaré salmos mientras viva. El Dios de toda la creación es digno de nuestra alabanza de por vida.
Entendía que Dios también es adorado por nuestros pensamientos. Lo que elegimos poner en nuestra mente es una medida de lo que realmente valoramos. Al conocer la grandeza y la bondad de Dios reveladas en la creación, el salmista quería que sus pensamientos fueran agradables a Dios.
El salmista expresa su deseo de que los malvados y los impíos desaparezcan de la tierra.
El salmista llama a su alma a bendecir y alabar a Dios, y concluye con un grito de alabanza y adoración "Aleluya".
Dios te bendiga, alaba y adora a Dios, glorifícalo y anhela Su Justicia. Regicíjate en el Señor y ten presente cada una de Sus bendiciones, El siempre está presente y extenderá Su mano para sostenerte, fuerte abrazo.

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