Lo que Pertenece a Dios no se Pierde
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 21 may 2024
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 9:1-25 / Josué 3:1-5:1 / Job 22
Acuérdate de Tu congregación, la que adquiriste desde los tiempos antiguos, la que redimiste para que fuera la tribu de Tu heredad, y de este monte Sión donde has habitado. Salmo 74:2
Ante la desesperación, Asaf le pide a Dios que cambie Su aparente actitud hacia Israel.
Parece claro que Asaf entendía que la indiferencia y la ira de Dios eran más en apariencia que de hecho; de lo contrario, las siguientes apelaciones no servirían de nada.
·Asaf le pidió a Dios que recordara que Israel le pertenecía y era Su congregación.
·Asaf le pidió a Dios que recordara que Israel era su pueblo redimido, comprado en el mercado de esclavos de las naciones.
·Asaf le pidió a Dios que recordara que Israel era Su herencia, Su valioso tesoro.
·Asaf le pidió a Dios que recordara que Él había comprado y redimido a Israel. Y eso desde tiempos antiguos.
·Asaf le pidió a Dios que recordara que Él había habitado entre Su pueblo en Jerusalén (monte de Sion) de una manera especial.
El Señor es digno porque fue sacrificado; y derramó Su sangre a fin de redimirnos para Dios en medio de toda raza, lengua, pueblo y nación.
Dios te bendiga, ¡Qué poderosa súplica es la redención! El Señor ve la marca de sangre en Sus propias ovejas y no permite que los lobos las devoren, Él es el Buen Pastor, que da Su Vida por Sus ovejas, fuerte abrazo.

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