La Palabra es Nuestro Tesoro
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 27 feb
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 27) 13-44 / 1 Samuel 3 / Salmos 51
Salmo 119:161-162
"Príncipes me persiguen sin causa, pero mi corazón teme Tus palabras. Me regocijo en Tu palabra, como quien halla un gran botín."
En estas estrofas las peticiones tienden a desaparecer – la estrofa veintiuno (la estrofa SIN/SHIN) no tiene oraciones explícitas en absoluto – y en su lugar viene una espera silenciosa y obediente por Dios. En la vida cotidiana del salmista, interactuaba con príncipes – gobernantes entre los hombres, que lo perseguían sin causa.
Las pruebas difíciles – incluso la persecución por parte de los que tienen autoridad – no harían que el salmista perdiera su temor de la Palabra de Dios. Él no tenía una apreciación condicional de la Palabra de Dios; la amaba en las buenas y en las malas.
El salmista amaba la Palabra de Dios como algunas personas aman los despojos. Él sabía que era preciada y enriquecedora para la vida. Sin embargo, el hebreo original tiene despojos en el sentido de botín o despojo de la batalla.
A veces se lucha por el botín, y hay que luchar por las riquezas de la Palabra de Dios. Otras veces los despojos son encontrados, y las riquezas de la Palabra de Dios simplemente se reciben.
Dios te bendiga, feliz fin de semana, sacia tu búsqueda del Señor en la Palabra, congrégate, celebra tu fe y permite que al estar en la presencia del Espíritu Santo Su Poder transforme tu vida, fuerte abrazo.
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