La Palabra es el Sustento del Peregrino
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 13 nov 2025
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Mateo 15:21-39 / Levítico 26-27 / Eclesiastés
1:12-2:26
Salmo 119:19-20
"Peregrino soy en la tierra, no escondas de mí Tus mandamientos. Quebrantada está mi alma anhelando Tus ordenanzas en todo tiempo."
Esta es la misma petición del versículo anterior, pero hecha por una razón diferente. El salmista quiere conocer y guardar la palabra de Dios, y ora para que así sea; pero ahora hace la petición porque reconoce que la tierra no es su hogar y necesita comunicarse con su verdadera patria.
Su alma anhelaba tanto la palabra de Dios porque en verdad era un forastero en la tierra; para aquellos que se sienten perfectamente como en casa en este mundo, la palabra que les llega del cielo es menospreciada.
Los deseos espirituales son las sombras de las bendiciones venideras. Lo que Dios tiene para darnos, nos hace anhelarlo. De ahí la maravillosa eficacia de la oración, porque la oración es la encarnación de un anhelo inspirado por Dios porque Él tiene la intención de otorgar una bendición.
Dios te bendiga, si estás tratando de seguir a Dios, el mundo te tratará como un forastero, porque eso es lo que eres, no estás vagando solo por el desierto, vivimos entre otros y estamos rodeados por la vanidad del mundo, sabiendo que realmente no pertenecemos aquí, nos espera un futuro glorioso, preparado por Nuestro Padre, fuerte abrazo.

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