La Palabra de Dios es para Nosotros Refugio
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 14 nov 2025
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Mateo 16 / Números 1-2 / Eclesiastés 3:1-15
Salmo 119:21-24
"Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de Tus mandamientos. Quita de mí el oprobio y el desprecio, porque yo guardo Tus testimonios. Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en Tus estatutos. También Tus testimonios son mi deleite; ellos son mis consejeros."
Los que se desvían de los mandamientos de Dios son a la vez soberbios (su desobediencia es evidencia de obstinación) y malditos (nada bueno puede resultar de su desobediencia).
El salmista reconoce que incluso los príncipes también se sentaron y hablaron contra él; sin embargo, no dejaría de meditar en la palabra de Dios. En cambio, simplemente ora, pidiéndole a Dios que se ocupe del oprobio y menosprecio que las personas notables ponían sobre él por su amor por la palabra de Dios.
El salmista se deleitaba y confiaba en la palabra de Dios mucho más que en la gente de alta posición de esta tierra.
En esta sección, el salmista ve muchas cosas que obstaculizan su recepción de la palabra de Dios y su comunión con Dios, y ora para ser protegido de ellas.
·Ve el peligro de un alma muerta y un corazón frío.
·Ve el peligro del entendimiento oscurecido.
·Ve el peligro de vivir como un forastero en una tierra extraña.
·Ve su propia debilidad e inestabilidad.
·Ve el peligro del orgullo, evidente en quienes lo atacaban.
·Ve el oprobio y el menosprecio que vinieron sobre él.
·Ve gobernantes conspirando contra él.
Él se eleva por encima de estas circunstancias dolorosas al guardar los testimonios, meditar en los estatutos y, por lo tanto, deleitarse en ellos.
Dios te bendiga, refúgiate en la Palabra, descubre la riqueza que hay en ella y tu fe se hará fuerte frente a las circunstancias adversas de la vida, fuerte abrazo.

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