La Ira de Dios
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 21 mar 2024
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Mateo 18:1-17 / Números 5-6 / Eclesiastés 5
Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo, y cuando estén en paz, se vuelva una trampa. Núblense sus ojos para que no puedan ver, y haz que sus lomos tiemblen continuamente. Derrama sobre ellos Tu indignación, y que el ardor de Tu ira los alcance. Sea desolado su campamento, y nadie habite en sus tiendas.
Salmo 69:22-25
David, herido por el desprecio de los que se sentaron cómodamente mientras él estaba en la miseria. Ora para que la tranquilidad de ellos se convirtiera en tropiezo.
Los enemigos de David tenían la visión distorsionada cuando lo miraban; él ora para que la distorsión se convierta en ceguera permanente.
En estos y en los siguientes versículos es difícil saber si David quiso decir: “Esto es lo que quiero que Dios les haga” o “Esto es lo que sé que Dios les hará”. En cualquier sentido, el punto está claro. Él denuncia diez plagas, o efectos de la ira de Dios, que vendrán sobre ellos por su maldad.
David sabe que esto vendrá no porque él lo diga, sino porque conoce el Carácter Justo de Dios, el Señor responde dando a cada quien lo que le corresponde.
Dios te bendiga, espera en Dios, no te apresures a responder a la maldad del hombre, si alguien te trata mal, no le pagues con la misma moneda. Al contrario, busca siempre hacer el bien a todos, deja que Dios se encargue de darle su parte a los que actúan mal, de tu parte si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Así harás que le arda la cara de vergüenza, fuerte abrazo.

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