La Grandeza de Dios
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 12 mar 2025
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Apocalipsis 7 / Nehemías 9:38-10:39 / Salmos 102
Salmo 97:2-6
"Nubes y densas tinieblas lo rodean, justicia y derecho son el fundamento de Su trono. Fuego va delante de Él, y quema a Sus adversarios en derredor. Sus relámpagos iluminaron el mundo; la tierra vio y se estremeció. Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor, ante la presencia del Señor de toda la tierra. Los cielos proclaman Su justicia, y todos los pueblos han visto Su gloria."
El salmista pudo haber tenido en mente la aparición de Dios en el monte Sinaí, que estuvo marcada por una espesa nube sobre el monte y el humo como de un horno.
El trono de Dios no se basa en el engaño, el soborno, la sangre de la conquista, ni siquiera en el derecho hereditario. El cimiento de su trono no es más que la justicia y el juicio. Es por eso por lo que la tierra puede regocijarse en Su reinado.
Estos versículos dan una descripción poética del mismo tipo de fenómenos que sucedieron en el Monte Sinaí (Éxodo 19:16-20). Se refiere a lo que Dios hizo entonces o usa las mismas ideas para describir una exhibición futura de la presencia soberana de Dios, la presencia del Señor de toda la tierra, cuando todos los pueblos vean su gloria.
Los hombres no pueden mover los montes, con dificultad los suben, con trabajo increíble se abren paso por sus fortalezas, pero no es así con el Señor, su presencia hace camino despejado, los obstáculos desaparecen, se hace un camino, y eso no por su mano, como si le costara dolores, sino por su sola presencia, porque el poder sale de Él con una palabra o una mirada.
Dios te bendiga, nuestra fe descansa en nuestro Dios Todopoderoso y Eterno, Él cambia circunstancias y se ocupa de quienes ama, Sus ojos están sobre Sus hijos y Sus oídos atentos a nuestro clamor, Él te acompañará y no te desamparará nunca, fuerte abrazo.

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