Dios También Enseña en la Aflicción
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 17 dic 2025
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Mateo 26:47-75 / Deuteronomio 3-4 / Job 5
Salmo 119:67-68
"Antes que fuera afligido, yo me descarrié, pero ahora guardo Tu palabra. Bueno eres Tú, y bienhechor; enséñame Tus estatutos."
El salmista habla aquí de las lecciones aprendidas de la manera difícil. Hubo un tiempo en el que hubiera sido más probable que se hubiera descarriado de la palabra de Dios y de la sabia vida que en ella se revela. Sin embargo, bajo una temporada de aflicción, ahora se dedicaba a la palabra de Dios.
Esta importante y preciosa línea sigue el reconocimiento de la aflicción, y el bien que esta le ha hecho en la vida. El salmista no se amargó ni se sentía resentido con Dios por la aflicción que lo llevaba a una mayor obediencia.
A pesar de la aflicción – que deberíamos considerar como genuina – él proclamó, “Bueno eres Tú, y bienhechor”. De hecho, incluso quería más instrucción de Dios, diciendo “Enséñame tus estatutos”. Esto se dice con el entendimiento implícito de que la enseñanza puede requerir aflicción; sin embargo, era el deseo del salmista. Esto muestra cuán confiado estaba en la bondad de Dios.
Dios te bendiga, alabamos al Señor por quien es (Bueno eres tú), y por lo que hace (bienhechor). Éstas son siempre dos maravillosas razones para alabarlo, observa la obra de Dios en tu vida y reconócelo aún en medio de tu aflicción, fuerte abrazo.
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