Dios se Da a Conocer en Su Palabra
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 5 ene
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 5:1-16 / Deuteronomio 23-24 / Job 15
Salmo 119:87-88
"Casi me destruyen en la tierra, pero yo no abandoné Tus preceptos. Vivifícame conforme a Tu misericordia, para que guarde el testimonio de Tu boca."
El punto se enfatiza mediante la repetición. Nada haría que el salmista abandonara la Palabra de Dios. Se aferraría a ella en las buenas y en las malas.
El salmista pone la mirada en Dios en busca de vida nueva, de avivamiento. Sin embargo, sabía que esto no se lo merecía, ni siquiera alguien tan enamorado de la Palabra de Dios como él. En cambio, ora: “Vivifícame conforme a tu misericordia”, no según lo que merecía o se había ganado.
Aquí el salmista entiende el propósito de un espíritu vivificado dentro de él. No se trataba simplemente de disfrutar de una temporada de emoción espiritual; era para un caminar más fiel y obediente con Dios.
El salmista entendía correctamente que la Palabra de Dios realmente venía de la boca de Dios. Dios usó a autores humanos, y esos autores humanos expresaron su personalidad a través de los escritos inspirados, sin embargo, Dios dirigió a esos autores humanos de tal manera que lo que escribieron podría llamarse con precisión palabras de la boca de Dios.
Dios te bendiga, podemos acercarnos a la Palabra con seguridad de que ella es infalible, el corazón de Dios tiene pensamientos, pero la boca de Dios tiene palabras; y las palabras del Dios omnisciente y verdadero son infalibles, conoce Su Palabra y lo conocerás a Él, fuerte abrazo.
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