Dios Sabe lo que Hace
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 7 may 2024
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 4:23-37 / Deuteronomio 21-22 / Job 14
“Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los puros de corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes al ver la prosperidad de los impíos”
Salmo 73:1-3
Este salmo nos dice que fue escrito por el gran cantor y músico de la era de David y Salomón, Asaf.
Asaf comienza este salmo con una simple declaración de la bondad de Dios para con su pueblo. Con esto indica que entendía no solo que Dios era bueno, sino que mostraba activamente esa bondad a Israel y a los limpios de corazón.
Asaf sabía que lo que dijo acerca de Dios en el primer versículo era verdad; sin embargo, había otra verdad que lo perturbaba mucho. Algo que por poco lo hizo tropezar; hizo que sus pasos casi resbalaran.
Asaf sabía de Dios como se declara en el primer versículo. Sabía que Dios era bueno… con Israel y con los limpios de corazón, pero también parecía que Dios era bueno con los arrogantes y con los impíos. Esto le parecía muy injusto a Asaf, y esto hace que por poco tropezara y cayera.
Asaf vio la misma evidencia preocupante que muchos ven todos los días en sus propias vidas. Mucha gente no puede negar que Dios es bueno con ellos; pero también parece que Dios es bueno – quizás demasiado bueno – con los arrogantes y los impíos. Entonces es fácil envidiar a los impíos y su prosperidad, al perder de vista su destino eterno.
Dios te bendiga, centra tu mirada en el Señor, no mires al mundo y lo que hay en él, mira las cosas de arriba y hazte tesoros en el Cielo, dónde no se corrompen, y no son robados; nos dirigimos a una morada celestial hecha por el Creador mismo, fuerte abrazo.

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