Dios no Desampara en Medio de la Prueba
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 23 abr 2025
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
1 Timoteo 3 / Isaías 36-37 / Salmos 119:97-120
Salmo 102:3-7
"Porque mis días han sido consumidos en humo, y como brasero han sido quemados mis huesos. Mi corazón ha sido herido como la hierba y se ha secado, y hasta me olvido de comer mi pan. A causa de la intensidad de mi gemido mis huesos se pegan a la piel. Me parezco al pelícano del desierto; como el búho de las soledades he llegado a ser. No puedo dormir; soy cual pájaro solitario sobre un tejado."
En un estilo similar al de Job, el salmista describe su agonía. Sus días pasaban como humo sin sentido. El dolor desde lo más profundo de su cuerpo hacía que sus huesos se sintieran como si estuvieran ardiendo. Le dolía el corazón y no tenía apetito.
Como en Job 19:20, estaba tan débil y delgado que parecía no haber nada entre sus huesos y su carne. Se sentía como un pájaro solitario e inquieto (pelícano, búho).
A pesar de su soledad, el salmista se presenta a Dios, eleva una oración a aquel que no lo abandonará nunca, a pesar de las duras circunstancias, su clamor será escuchado y su oración respondida.
Dios te bendiga, no estás desamparado ni abandonado, el Señor no te dejará solo, Él estará contigo, será tu consuelo, te escuchará y te responderá en medio de la dura prueba, confía en Él y verás Su respuesta, fuerte abrazo.

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