Dios es Misericordioso
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 30 dic 2024
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Juan 3:22-4:45 / 1 Crónicas 13 / Zacarías 3-4
Salmo 89:38-45
"Pero Tú lo has rechazado y desechado, contra Tu ungido te has enfurecido. Has despreciado el pacto de Tu siervo; has profanado su corona echándola por tierra. Has derribado todos sus muros; has convertido en ruinas sus fortalezas. Todos los que pasan por el camino lo saquean; ha venido a ser una afrenta para sus vecinos. Tú has exaltado la diestra de sus adversarios; has hecho que se regocijen todos sus enemigos. Has retirado también el filo de su espada, y no le has hecho estar firme en la batalla. Has hecho cesar su esplendor, y has echado por tierra su trono. Has acortado los días de su juventud; lo has cubierto de ignominia. (Selah)"
Los primeros 37 versículos de este salmo se elevaron con confianza en la incomparable grandeza de Dios y en Su pacto con David. Aquí, el tono cambia repentinamente cuando Etán considera alguna crisis actual, que parecía ser aún peor cuando se contrastaba con su comprensión de la grandeza de Dios y la fidelidad al pacto con David.
Las palabras de Etán aquí parecen una sorprendente contradicción con lo que escribió anteriormente en el salmo, en donde demostró la plena confianza de la fe y el verdadero testimonio de sus sentimientos. Etán sabía que Dios no había renunciado al pacto, pero en la crisis actual se sentía así.
El rey mismo – David, Salomón, o un rey posterior – fue personalmente afectado y debilitado por la crisis. Las promesas de Dios a través del pacto davídico parecían vacías en ese momento.
Pensar que Dios ha permitido tal desastre es doloroso. Sin embargo, es aún más doloroso pensar que Dios no tuvo nada que ver con eso y que estamos a merced de eventos derivados de decisiones equivocadas, ocasionadas por nuestro pecado.
La solución planteada por Dios es el arrepentimiento, el que se arrepiente y se aparta de su pecado, alcanza misericordia.
Dios te bendiga, recuerda una vez más que el Padre extendió a través de Cristo Su Misericordia, reconoce humildemente tu pecado y vuelve tu corazón a Dios, Él te amará y perdonará otra vez, fuerte abrazo.

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