Centrando Nuestro Corazón en Dios
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 7 may 2025
- 2 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Tito 2 / Jeremías 15-16 / Salmos 126
Salmo 103:1-2
"Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios."
Este es un salmo de gratitud y de alabanza a una Persona, la Persona de Cristo. Suponemos que fue cantado antifonalmente. Comienza con un solo y concluye con una sinfonía de alabanza universal.
Dios es infinitamente más grande que el hombre, y el hombre nunca podría darle una bendición a Dios. David quiso decir esto en el sentido de que Dios es bendecido y honrado cuando sus criaturas lo alaban y le agradecen apropiadamente.
David llama a su alma a bendecir a YHWH. Era como si David mirara su alma y entendiera que no estaba alabando a Dios lo suficiente. Él llama a su alma a hacer más.
David también entendía que la adoración no podía ser superficial; tenía que ofrecerse de la forma más completa posible, quería que todo su ser alabara a Dios. Él afina su corazón así como sus instrumentos.
En el patrón de la poesía hebrea, David usa la repetición para enfatizar. Luego agrega una idea importante – que esta alabanza y honor a Dios se le debe dar por razones racionales, no sobre la base de una mera emoción o entusiasmo. Dios da verdaderos beneficios a su pueblo, y no debemos olvidarlos. En cambio, debemos usar el recuerdo de esas cosas como razones para alabar.
Dios te bendiga, recuerda todas y cada una de las bendiciones que el Señor te ha dado, no olvides ninguno de sus beneficios, es decir, Sus bendiciones, y lo bueno que ha sido contigo, cultiva un corazón agradecido y reconoce a Dios en todos tus caminos, fuerte abrazo.

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