Celebremos la Grandeza de Dios
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 19 jul 2024
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 19:21-41 / Jueces 11:34-12:15 / Job 40
Salmo 77:1-3
Mi voz se eleva a Dios, y a Él clamaré; mi voz se eleva a Dios, y Él me oirá. En el día de mi angustia busqué al Señor; en la noche mi mano se extendía sin cansarse; mi alma rehusaba ser consolada. Me acuerdo de Dios, y me siento turbado; me lamento, y mi espíritu desmaya. (Selah)
Este salmo celebra una gran victoria de Dios a favor de su pueblo.
Asaf felizmente proclama que Dios es conocido en Judá y que en Israel es grande su nombre. Dios recibiría la alabanza que se le debía entre su pueblo.
Dios tiene una conexión más profunda con Israel; el permitió que Israel fuera una nación y en su tierra construyó su habitación y estableció Su Tabernáculo.
Jerusalén se convirtió en el centro de Israel cuando David conquistó la ciudad y trajo paz a la ciudad de paz (2 Samuel 5:6-10). De muchas maneras antes y después, Dios quiebra las armas de quienes se oponen a Él y a Su Pueblo.
Si bien las armas de nuestra guerra son espirituales, Dios es el mismo en poder; y mientras Él está en medio, nuestra defensa es segura. Ningún arma formada contra las personas que confían en Él puede prosperar.
Dios te bendiga, este fin de semana congrégate, busca al Señor y rinde alabanza a Su Nombre, descansa y pasa tiempo con tu familia pero no te olvides de nuestro Grande y Poderoso Dios, fuerte abrazo.

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