Avivamiento por la Palabra
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 23 feb
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 25 / Rut 1-2 / Salmos 47
Salmo 119:153-154
Mira mi aflicción y líbrame, porque no me olvido de Tu ley. Defiende mi causa y redímeme; vivifícame conforme a Tu palabra
La vigésima letra del alfabeto hebreo es RESH, avivamiento. Se nos recuerda que la vida del salmista no se vivía en una torre de marfil o en un lugar apartado donde todo lo que hacía era estudiar las Escrituras todo el día. Vivía una vida real, interactuando con personas (algunas de las cuales se convirtieron en sus enemigos u oponentes). Vivía una vida de aflicción.
En la vida de algunos, la aflicción los aleja de Dios y de su Palabra. Para el salmista, esos tiempos turbulentos lo acercaban más a Dios y a su Palabra.
El salmista busca ayuda y salvación fuera de sí mismo. Esto refuerza la idea de que sus pretensiones anteriores de justicia no eran absolutas, y que se hicieron comparándose a sí mismo con otros hombres, hombres impíos. Sabía que necesitaba a Dios para que defendiera su causa; sabía que necesitaba que Dios lo redimiera.
El salmista quería que le dieran vida y que le trajeran esa vida conforme a la Palabra de Dios.
Dios te bendiga, la Palabra de Dios es una fuente de avivamiento. Si lees la Palabra de Dios y haces lo que te dice que hagas – en oración, en arrepentimiento, en dedicación y en perseguir a Dios con todo tu corazón – será una fuente de avivamiento personal y corporativo, que tengas una bendecida semana, fuerte abrazo.
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