Amor por la Palabra de Dios
- Alberto Mario Ferrer Rodriguez
- 13 ene
- 1 Min. de lectura
La Biblia en un año:
Hechos 8:2-25 / Deuteronomio 33-34 / Job 20
Salmo 119:97-98
"¡Cuánto amo Tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
MEM es la letra trece del alfabeto hebreo y da inicio a la siguiente estrofa.
Dos veces antes en este salmo, el escritor ha declarado su amor por la Palabra de Dios (versículos 47-48). Sin embargo, aquí, la redacción es más apasionada. Su devoción a Dios y su Palabra ha construido una relación de amor entre el salmista y la Palabra de Dios.
Debido a que el salmista amaba la Palabra de Dios, era natural y de esperarse que pensara en ella a menudo. A un amante le resulta fácil pensar, meditar sobre quien ama.
El cristiano superficial puede leer y comprender e incluso, en un sentido exterior, obedecer la Palabra de Dios. Pero solo el hombre espiritual la ama; vive como si no pudiera vivir sin la Palabra de Dios. Para el cristiano superficial es un deber para satisfacer la conciencia; para el creyente es alimento y medicina, luz y consuelo – la Palabra de Dios es vida.
Dios te bendiga, si lo deseas, puedes aumentar tu amor por la Palabra de Dios. No puedes obligarte a amar a alguien o algo; pero puedes cultivar el amor hacia alguien o algo. Cuando amamos la Biblia, encontramos mucho en qué meditar. La Biblia es el certificado de nuestra adopción en la familia de Dios, la Palabra de Dios es nuestra guía y nuestro sustento, fuerte abrazo.
Comentarios